Nadie entra a redes sociales para ver la publicidad de tu marca. Las personas buscan entretenimiento, aprendizaje o conexión. Si tu contenido parece un anuncio tradicional de televisión, la audiencia lo ignorará en cuestión de milisegundos.
La rentabilidad no se mide en seguidores.
Los likes y seguidores no pagan nóminas ni facturas. Son métricas de vanidad. Una cuenta con 2,000 seguidores hipersegmentados y fidelizados suele generar más ingresos que una con 500,000 seguidores atraídos por sorteos o contenido genérico irrelevante.
